martes, 29 de junio de 2010
Visión PO-ética XXXVI
Trazo subjetivo
Pinté con el tono del rencor, el cielo de mi alma,
saturando el pincel sobreponiéndole color de calma,
anticipé un trazo subjetivo, al boceto de la ilegibilidad,
dándole el sentido abstracto al valor de la irrealidad.
Hijos de Satanás
No creo en Dios, ni en ningún ser superior, sólo creo en la teoría darwinista, como algo realmente milagroso, que nos ha hecho desatarnos de las cadenas del Edén extranatural, y convertirnos en meros entes evolutivos.
Todos esos hijos de Satanás, que con sotana, proclaman la igualdad y la humanidad, a base de un legado inexistente, con el único interés económico, aprovechando la incultura, el desazón, y la pesadumbre de la humanidad, para que se continúe con la vivencia de este sin sentido, llamado vida.
No hay vida después de la muerte, ya que en el mismo momento que vivimos, morimos al convertirnos en moribundos católicos, con la única razón vivencial, de que algo mejor vendrá. Las desgracias, las muertes de personas moralmente buenas, las guerras, abortos, violaciones, todas son causas, o actos que Dios ha querido que así se produzcan, por lo tanto, no disponemos de libre albedrío, estamos sometidos a su voluntad cruel, pero sabemos que una vez acabe el tormento vital al que nos somete para carcajearse desde su despacho, estaremos en un paraiso celestial, llenos de amor, armonía, etc, en el que el mundo terrenal, como se ve, no existe, pero que hay que aguantar para lograrlo.

Si realmente es así, por qué continuamos viviendo en esta hornacina del dolor, en la que los sentidos son los únicos que nos proporcionan placer para superarlo, basándose en el hedonismo para superarlo, cuando nos piden una vida basada en el ascetismo.
Por ello, para darle un lógico valor a lo que proclaman esas cucarachas cristianas, habría que huir de lo terrenal, ser espirituales, y huir de la sociedad consumista de valores inhumanos. Y cómo hacerlo. La única forma que veo es siendo espiritual para siempre, osea que huyendo del mundo sensorial para siempre, y la única manera, es, o bien, mediante la meditación, o con la propia muerte.
Todos esos hijos de Satanás, que con sotana, proclaman la igualdad y la humanidad, a base de un legado inexistente, con el único interés económico, aprovechando la incultura, el desazón, y la pesadumbre de la humanidad, para que se continúe con la vivencia de este sin sentido, llamado vida.
No hay vida después de la muerte, ya que en el mismo momento que vivimos, morimos al convertirnos en moribundos católicos, con la única razón vivencial, de que algo mejor vendrá. Las desgracias, las muertes de personas moralmente buenas, las guerras, abortos, violaciones, todas son causas, o actos que Dios ha querido que así se produzcan, por lo tanto, no disponemos de libre albedrío, estamos sometidos a su voluntad cruel, pero sabemos que una vez acabe el tormento vital al que nos somete para carcajearse desde su despacho, estaremos en un paraiso celestial, llenos de amor, armonía, etc, en el que el mundo terrenal, como se ve, no existe, pero que hay que aguantar para lograrlo.

Si realmente es así, por qué continuamos viviendo en esta hornacina del dolor, en la que los sentidos son los únicos que nos proporcionan placer para superarlo, basándose en el hedonismo para superarlo, cuando nos piden una vida basada en el ascetismo.
Por ello, para darle un lógico valor a lo que proclaman esas cucarachas cristianas, habría que huir de lo terrenal, ser espirituales, y huir de la sociedad consumista de valores inhumanos. Y cómo hacerlo. La única forma que veo es siendo espiritual para siempre, osea que huyendo del mundo sensorial para siempre, y la única manera, es, o bien, mediante la meditación, o con la propia muerte.
lunes, 28 de junio de 2010
Ya que soy este momento
No ha sido una vida demasiado fácil, desde el punto de vista de una persona sensible, aunque ya no sé si esto es una escusa, porque todo desde el principio ha ido de mal en peor. Desde mi niñez con la autoprotección materna, para posteriormente no poder hacer frente a la cruda realidad de la vida, entre mi innatismo y la imposibilidad de defensa por parte de la figura de la madre.
Todo esto generó en un trastorno obsesivo compulsivo, lleno de rituales mágicos y pensamientos autogenerados de apaciguamiento de la ansiedad, generada por la perfección en cuanto a la evaluación de los exámenes, cuyos daños colaterales fueron el rechazo social, la repudia, y el aislamiento, pero el pensamiento subjetivo, de que realizando tales conductas, serían la solución a mi problema frente a las puntuaciones de la evaluación, se interpusieron a lo social.
Pasé durante cerca de 12-13 años, ya no recuerdo, ni me importa, todo este sin vivir, por una parte la razón me dictaba no continuar con esos rituales, y por otro lado, la parte obsesiva, mucho más fuerte, pero irracional, eclipsaban toda lógica, lo que hizo que continuara del mismo modo.
Con 20 años, encontré el amor por primera vez. Fue la primera vez, que me ví reconocido, alejado del rechazo sufrido durante tanto tiempo. Pero el daño colateral que había generado tanto tiempo de repudia, hicieron que aquella relación, se frustrase, al pensar que sería algo efímero, que mi condición de perdedor harían el resto, y que solamente había sido un mal entendido.
El tiempo pasó, yo me veía nuevamente negando una posibilidad de positivismo, vivía por y para los demás, intentando integrarme en cualquier lugar, donde no conocieran mi pasado.
A la mínima, me alejaba, al pensar que, o bien, no eran gente sensible, o que podían volver a hacerme daño, cosa que ha hecho que haya cambiado tantas veces de amistades, para refugiarme en la soledad del pasado.
Después me volví a enamorar, parecía ver la luz, pero aún así, todavía había un rechazo innato, que hizo que esa relación fuera más bien venenosa e insana, ya que la otra persona mantenía una postura muy cercana a la mía, lo único, que trasladó su autorechazo, con el daño a la persona que estaba a su lado, osea, yo.
Aún así, continue durante 3 años y medio, pero era algo que tarde o temprano se iría al traste. De nuevo me ví refugiado en la soledad, en la desesperación, en la negación de la no existencia del amor al menos para mí, para el resto de personas si lo veía factible.

Me obsesioné con el físico, producto de su rechazo, para generarme una coraza, que hiciera menos probable un posible daño por parte de la sociedad, quería sentirme bien, para no sufrir más el rechazo del que tenía connotaciones cuasi innatas.
Ahora con el tiempo, me he dado cuenta que realmente puedo volver a enamorarme, que el pasado, únicamente es pasado, que no puedes vivir anclado a él, que el presente te da una nueva oportunidad de vivir, y mejorar, sabiendo que no existe la predisposición innata a ser perdedor, todo es producto mental autogenerado, cada uno puede ser lo que quiera, en cada momento, si luchas por lo que deseas en ese momento, y aunque una vez, dos, tres, y hasta cuatro, no consigas lo esperado, lo importante es que lo has intentado y has dejado de lado el hacer de futurólogo.
No existen las personas mejores o peores, existen situaciones peores o mejores, pero lo que verdaderamente importa es actuar siempre con tus verdaderos principios, aunque el ambiente de alguna manera haya hecho que tu visión de ti mismo, cambie, y modifique tu conducta.
Ahora solo pienso en cerrar este episodio, y vivir únicamente el día a día, el aquí y ahora, sin pensar en lo que vino, y lo que vendrá, si no en lo que estoy haciendo ahora, ya que soy únicamente, este momento, y este momento solo lo quiero dedicar a la persona que amo, y deseo.
Todo esto generó en un trastorno obsesivo compulsivo, lleno de rituales mágicos y pensamientos autogenerados de apaciguamiento de la ansiedad, generada por la perfección en cuanto a la evaluación de los exámenes, cuyos daños colaterales fueron el rechazo social, la repudia, y el aislamiento, pero el pensamiento subjetivo, de que realizando tales conductas, serían la solución a mi problema frente a las puntuaciones de la evaluación, se interpusieron a lo social.
Pasé durante cerca de 12-13 años, ya no recuerdo, ni me importa, todo este sin vivir, por una parte la razón me dictaba no continuar con esos rituales, y por otro lado, la parte obsesiva, mucho más fuerte, pero irracional, eclipsaban toda lógica, lo que hizo que continuara del mismo modo.
Con 20 años, encontré el amor por primera vez. Fue la primera vez, que me ví reconocido, alejado del rechazo sufrido durante tanto tiempo. Pero el daño colateral que había generado tanto tiempo de repudia, hicieron que aquella relación, se frustrase, al pensar que sería algo efímero, que mi condición de perdedor harían el resto, y que solamente había sido un mal entendido.
El tiempo pasó, yo me veía nuevamente negando una posibilidad de positivismo, vivía por y para los demás, intentando integrarme en cualquier lugar, donde no conocieran mi pasado.
A la mínima, me alejaba, al pensar que, o bien, no eran gente sensible, o que podían volver a hacerme daño, cosa que ha hecho que haya cambiado tantas veces de amistades, para refugiarme en la soledad del pasado.
Después me volví a enamorar, parecía ver la luz, pero aún así, todavía había un rechazo innato, que hizo que esa relación fuera más bien venenosa e insana, ya que la otra persona mantenía una postura muy cercana a la mía, lo único, que trasladó su autorechazo, con el daño a la persona que estaba a su lado, osea, yo.
Aún así, continue durante 3 años y medio, pero era algo que tarde o temprano se iría al traste. De nuevo me ví refugiado en la soledad, en la desesperación, en la negación de la no existencia del amor al menos para mí, para el resto de personas si lo veía factible.

Me obsesioné con el físico, producto de su rechazo, para generarme una coraza, que hiciera menos probable un posible daño por parte de la sociedad, quería sentirme bien, para no sufrir más el rechazo del que tenía connotaciones cuasi innatas.
Ahora con el tiempo, me he dado cuenta que realmente puedo volver a enamorarme, que el pasado, únicamente es pasado, que no puedes vivir anclado a él, que el presente te da una nueva oportunidad de vivir, y mejorar, sabiendo que no existe la predisposición innata a ser perdedor, todo es producto mental autogenerado, cada uno puede ser lo que quiera, en cada momento, si luchas por lo que deseas en ese momento, y aunque una vez, dos, tres, y hasta cuatro, no consigas lo esperado, lo importante es que lo has intentado y has dejado de lado el hacer de futurólogo.
No existen las personas mejores o peores, existen situaciones peores o mejores, pero lo que verdaderamente importa es actuar siempre con tus verdaderos principios, aunque el ambiente de alguna manera haya hecho que tu visión de ti mismo, cambie, y modifique tu conducta.
Ahora solo pienso en cerrar este episodio, y vivir únicamente el día a día, el aquí y ahora, sin pensar en lo que vino, y lo que vendrá, si no en lo que estoy haciendo ahora, ya que soy únicamente, este momento, y este momento solo lo quiero dedicar a la persona que amo, y deseo.
viernes, 18 de junio de 2010
Visión PO-ética XXXIV
Restar la frialdad
La física me ha enseñado a experimentar la caída,
la química me ha proporcionado un remedio efímero,
las matemáticas sirvieron para sumar fracasos,
pero con tu amor supero la gravedad, levantándome,
la temporalidad sucumbe ante el eterno abrazo,
que me ayudan a restar la frialdad de la ciencia.
Andrógino o Altamente Sensible
Por Amy Scholten, MPH Altamente sensible
Por Platón, Wikipedia Andrógino

Con todo esto, vemos una perspectiva desde la antigüedad hasta la actualidad, respecto a la posición de que las características, conductas y estereotipos masculinos, no son globalizados.
Creo que la perfección consistiría en una unificación de los dos conceptos, una sinergia de las cualidades y virtudes femeninas, junto con las que posee el hombre, para conseguir una posición intermedia, mesurada, alejada de la conceptualización, eliminando la distinción de género, fomentando una naturaleza humana única, o una nueva raza.
Los hombres sensibles pasan un momento especialmente difícil en nuestra sociedad. "Es fascinante cómo el género es confundido extensamente con la sensibilidad," dice el Dr. Aron. Los hombres están socializados a ser estoicos para no expresar emociones más compasivas o llanto. Podrían sentir presión constante desde la niñez y durante su crecimiento creyendo que existe algo profundamente malo con ellos cuando son sensibles. Son difíciles de romper estas expectativas culturales profundamente arraigadas, pero los padres pueden hacer la diferencia. "Cuando los padres aprecian a su hijo sensible, como un adulto tendrá una gran confianza en sí mismo," dice el Dr. Aron.
Por Platón, Wikipedia Andrógino
El término fue mencionado por primera vez por Platón, que en su obra El Banquete menciona a un ser especial que reunía en su cuerpo el sexo masculino y el femenino y/o masculino-masculino y femenino-femenino.
Según cuenta el mito, estos seres intentaron invadir el Monte Olimpo, lugar donde viven los dioses, y Zeus, al percatarse de esto, les lanzó un rayo, quedando éstos divididos. Desde entonces, se dice que el hombre y la mujer andan por la vida buscando su otra mitad.
Este mito daría explicación a la homosexualidad y heterosexualidad en la antigüedad ya que según el cuento también habría andróginos compuestos por lo que serían dos hombres y andróginos integrados por dos mujeres.

Con todo esto, vemos una perspectiva desde la antigüedad hasta la actualidad, respecto a la posición de que las características, conductas y estereotipos masculinos, no son globalizados.
Creo que la perfección consistiría en una unificación de los dos conceptos, una sinergia de las cualidades y virtudes femeninas, junto con las que posee el hombre, para conseguir una posición intermedia, mesurada, alejada de la conceptualización, eliminando la distinción de género, fomentando una naturaleza humana única, o una nueva raza.
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