jueves, 13 de octubre de 2011

El hombre más feliz del planeta

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Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.


- ¿Una bonita casa en la playa?
Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal.
- ¿Una cuenta bancaria boyante?
Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad.
- ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual?Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.

El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta,

¿No nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?


La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.


Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».


El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.

Extraido de elmundo.es

viernes, 7 de octubre de 2011

Campaña electoral del 15M

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Utilizando el sistema a nuestro favor, rotulador y spray en mano, convertiremos sus carteles electorales millonarios en nuestros.
PPSOE

PPSOE


PPSOE

PPSOE
15M Dígame

Google compra el 15M


martes, 4 de octubre de 2011

Similitudes entre la circulación y el sistema corrupto

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Un sistema puede ser bueno, siempre y cuando se cumpla. El problema de que algo se vaya al traste, viene determinado casi siempre por el uso, más bien por el mal uso de los que lo emplean, osea, los humanos, y sobre todo, una minoría que hace que el resto la sufra.

Hagamos una similitud entre el sistema de carreteras y las normas de circulación, para darnos cuenta que la culpa no es de la carretera, si no de quienes la incumplen.

Un ejemplo de mal uso del sistema de circulación es adelantar por la derecha, o incluso el arcén, cuando la vía es de dos carriles. Esa arriesgada maniobra puede ocasionar problemas, tanto al propio vehículo que lo realiza, como a quien sufre tal adelantamiento. Usar estas vías alternativas de adelantamiento se le llama: Fraude Fiscal
Fraude Fiscal
Otro ejemplo sería utilizar el carril de incorporación hasta el último metro, con lo que conlleva a que muchos vehículos tengan que aminorar la marcha, ceder al coche, paralizar un carril que no es de incorporación, por lo tanto, provoca un atasco. A esta maniobra se le llama: Especulación

Especulación
La velocidad desproporcionada de algunos vehículos de gran cilindrada, que tienen el concepto de que por llegar 5 minutos antes que el resto de vehículos les hará ser campeones de F1. Esto puede ocasionar choques mortales por culpa de la desmesurada e incontrolada actitud. A esta maniobra se le llama: Prevaricación

Prevaricación

Con estos 3 ejemplos he intentado exponer el título de este post.

Una lección de libertad

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No he podido dejar pasar de lado este gran discurso sobre la libertad y la austeridad. Espero que sea capaz de despertar conciencia.

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